Inteligencia Artificial y Psicología

IA

La Psicología y la Inteligencia Artificial (IA) son dos disciplinas que están íntimamente relacionadas, aunque las divisiones organizativas que existen en los centros de investigación y en la práctica profesional hacen que a veces sea difícil la integración de las dos áreas.

Mucha gente aún se sorprende cuando descubren que soy psicólogo y también especialista en IA. Les llama la atención porque piensan que son dos áreas de conocimiento poco relacionadas. Sin embargo, la realidad es que tienen mucho en común. De hecho, en la carrera de psicología siempre se estudian algunos conceptos básicos de IA, normalmente en la asignatura de Psicología del Pensamiento. También en informática, cuando se estudian asignaturas relativas a la Inteligencia Artificial, suele haber referencias a teorías de la cognición humana.

Es una pena que, aún hoy en día, los estudios universitarios, incluso los de postgrado, tienen un carácter muy poco multidisciplinar. Por suerte, áreas como la Neurociencia Cognitiva, tienen un enfoque eminentemente integrador y en general, la investigación en ciencia cognitiva suele congregar a expertos provenientes de diferentes áreas, como por ejemplo:

  • Neurociencia.
  • Psicología.
  • Inteligencia Artificial.
  • Filosofía de la Mente.
  • Robótica y Automática Industrial.
  • Etc.

Ciertamente, tanto la IA como la psicología tiene un eje común: comprender los procesos que dan lugar al comportamiento inteligente. En el caso de la psicología el estudio se centra en los seres humanos y hablamos de procesos mentales. En el caso de la IA el estudio se centra en las máquinas y hablemos de procesamiento de la información. No obstante, no es menos cierto, que también existen grandes diferencias. No nos engañemos, aunque haya ciertos paralelismos o analogías, poco tiene que ver un ser humano con un sistema de Inteligencia Artificial.

En general, la psicología se centra en tres ejes principales de la persona: el pensamiento, las emociones y la conducta. Desde el punto de vista de la «rama blanda» de la IA, las máquinas no piensan, aunque procesan información, tampoco sienten, aunque sí pueden identificar emociones, y tienen conducta, que está determinada por la salida de sus algoritmos.

Podríamos decir que la psicología se ocupa de los organismos biológicos (normalmente la especie humana), mientras que la IA se ocupa de los sistemas cognitivos artificiales. Pero en el fondo, ambos tipos de mentes se enfrentan al mismo reto esencial: adaptarse al entorno y resolver problemas de forma eficiente aún en situaciones de incertidumbre, ambigüedad y ruido. Esta capacidad es la que comúnmente asociamos con los seres inteligentes.

En base a esta analogía entre sistemas inteligentes biológicos y artificiales, la investigación en ambas disciplinas está interrelacionada:

  • El conocimiento de la mente humana puede contribuir al diseño de sistemas artificiales más inteligentes.
  • El uso de modelos computacionales puede contribuir a la investigación sobre el funcionamiento de la mente humana.

En otras palabras, el uso de la bio-inspiración en IA implica que el diseño de algunos sistemas artificiales se basa en el funcionamiento observado en el sistema cognitivo humano o el de otras especies. Al mismo tiempo, las hipótesis sobre cómo funciona la mente humana se pueden poner a prueba, al menos parcialmente, usando modelos computacionales basados en Inteligencia Artificial.

Este paralelismo entre «mentes artificiales» y «mentes naturales» no es el único nexo de unión entre ambas disciplinas. Por ejemplo, desde el punto de vista de la posible aplicación práctica de la Inteligencia Artificial en el área de la psicología, existen múltiples posibilidades, como por ejemplo algunas de las que exploramos en Psicobōtica:

  • Sistemas inteligentes basados en Visión Artificial para:
    • Entrenamiento de la expresión facial de las emociones.
    • Detección de situaciones de riesgo para la salud.
  • Sistemas inteligentes basados en la Comprensión del Lenguaje Natural para:
    • Detección temprana de problemas psicológicos.
    • Detección automática de rasgos de personalidad.
  • Sistemas inteligentes basados en el Procesamiento de la Señal de Voz para:
    • Identificación del estado de ánimo y nivel de activación fisiológica.
    • Detección de síntomas de ansiedad y depresión.
  • Sistemas inteligentes basados en el Reconocimiento de Patrones en datos de sensores para:
    • Detección automática de la conducta que realiza una persona.
    • Detección automática de caídas, accidentes o agresiones.

Esta tecnología se aplica en diferentes ámbitos de la psicología como en la gestión del talento, la educación, la psicoterapia, la neuropsicología o la prevención en salud mental.

Para más ejemplos de aplicaciones de Inteligencia Artificial en Psicología puedes visitar nuestra sección de aplicaciones y también explorar nuestro trabajo de investigación en Psicobōtica Labs.


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