¿Qué es la Neurociencia Cognitiva?

La ciencia del sistema nervioso, la mente, la cognición y la emoción


Aunque el estudio de la mente y su relación con el cerebro es un fenómeno con una larga trayectoria histórica, el enfoque moderno interdisciplinar denominado neurociencia cognitiva aparece en 1976 de la mano de Michael Gazzaniga y George Miller.


Durante las cuatro últimas décadas la ciencia del cerebro ha experimentado muchos avances significativos y el área multidisciplinar de la neurociencia cognitiva también ha ido experimentando cambios. Inicialmente, la neurociencia cognitiva se entendía como la colaboración entre el estudio de la mente (psicología) y el estudio del sistema nervioso (neurociencias). En las primeras etapas, el objetivo primordial era entender cómo los procesos neurobiológicos daban lugar a los procesos cognitivos. Es decir, comprender la cognición a través de sus correlatos neurobiológicos.

Sin embargo, la mente no se puede explicar completamente desde la dimensión cognitiva (procesamiento de la información), sino que, como bien sabemos hoy en día, la emoción juega también un papel primordial. Por este motivo, algunos autores empezaron a habla de neurociencia afectiva, para resaltar el hecho de que el estudio del sistema nervioso también ha de ir dirigido a comprender la dimensión emocional de la mente.

En la actualidad, cuando hablamos de neurociencia cognitiva, en realidad estamos también incluyendo la dimensión afectiva, ya que la antigua dicotomía entre razón y emoción está superada. Nadie piensa hoy en día que se puede construir una explicación plausible y completa de la mente sin tener en cuenta las emociones. Por lo tanto, podríamos decir que la neurociencia cognitiva en realidad incluye, aunque a veces no se mencione explícitamente, a la neurociencia afectiva.

Es más, el gran reto de la comprensión de la mente no se concibe en la actualidad sin tener en cuenta la construcción de mentes artificiales, o al menos los modelos computacionales de los procesos psicológicos.

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La neurociencia cognitiva moderna combina las neurociencias con la psicología y las ciencias de la computación, especialmente la Inteligencia Artificial.

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Podríamos resumir que la neurociencia cognitiva es la combinación interdisciplinar de:

  • Las Neurociencias, que estudian el sistema nervioso (neuroanatomía, neurofisiología, neurobiología y muchas otras disciplinas que empiezan por el prefijo «neuro-«).
  • La Psicología, que estudia la mente y el comportamiento (tanto en su funcionamiento «normal» como psicopatológico).
  • La Inteligencia Artificial y los modelos computacionales de la mente, que simulan, emulan y ¿replican? los procesos mentales.

¿Cuáles son los procesos psicológicos y conductuales que la neurociencia cognitiva pretende explicar en base al funcionamiento del sistema nervioso?

Son la percepción, la atención, la motivación, la emoción, la memoria, el aprendizaje, el pensamiento, la inteligencia, la personalidad, … e incluso las relaciones interpersonales (hablaríamos en este caso de neurociencia social).

En definitiva, englobamos todos los procesos mentales mencionados bajo el concepto de ciencia cognitiva (la ciencia del funcionamiento de la mente).

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La neurociencia cognitiva pretende comprender el funcionamiento de la mente apoyándose en la evidencia científica obtenida a partir de la experimentación psicológica, neurobiológica y computacional.

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En general, podemos usar el concepto de neurociencia cognitiva como término «paraguas», que hace referencia a toda la investigación con base en el sistema nervioso. Y luego, podemos ser más específicos, utilizando otros términos que hacen referencia a líneas de investigación más concretas. Por ejemplo:

Neurociencia de la conducta, para referirnos al estudio de los mecanismos biológicos, fisiológicos, psicológicos y del desarrollo que gobiernan la conducta.

Neurociencia computacional, cuando ponemos el foco en el desarrollo de modelos teóricos y simulaciones del funcionamiento del sistema nervioso.

Neurociencia clínica, cuando estudiamos los mecanismos neurológicos que causan trastornos o enfermedades.

Neurociencia afectiva, para referirnos al estudio de las bases neuronales de la emoción.

Neurociencia cultural, cuando el foco está en el estudio de la interrelación entre el contexto cultural y el sistema nervioso.

Neurociencia del desarrollo (neurodesarrollo), cuando nos centramos en estudiar cómo el sistema nervioso y la mente transitan desde el estado embrionario a la adultez.

Neurociencia evolutiva, para referirnos al estudio de la evolución (filogenética) del sistema nervioso en la historia natural.


Como conclusión, la neurociencia cognitiva moderna se caracteriza por:

-Tener un marcado carácter multidisciplinar, entendiendo que la mente no se puede comprender desde un único punto de vista o nivel de descripción.

– Concebir la mente como un fenómeno complejo que nace de la interrelación entre biología, psicología y sociedad (modelo psicobiosocial).

– Entender que el cerebro es importante, pero no funciona de forma aislada, sino que es parte de un sistema más complejo (sistema nervioso, cuerpo, familia, cultura, ecosistema, etc.).


Los métodos de investigación que se usan en neurociencia cognitiva son muy variados, precisamente porque provienen de múltiples disciplinas. Tradicionalmente, cada disciplina científica tiene sus propios métodos, procedimientos y paradigmas de investigación. Por ejemplo, en psicología del aprendizaje se suele experimentar con la conducta de modelos animales (ratas, palomas, etc.) y también con humanos y otros homínidos. Otro ejemplo es la genética del comportamiento, donde se suelen aplicar diseños de investigación basados en la cría y selección de animales, así como clones humanos naturales (gemelos monocigóticos).

Sin embargo, las técnicas de investigación más populares en neurociencia cognitiva son las basadas en neuroimagen funcional, que permiten observar el sistema nervioso in vivo de forma poco invasiva. Algunas de estas técnicas son la Resonancia Magnética Funcional (fMRI), la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), la Magnetoencefalografía (MEG), la Electroencefalografía (EEG), la Espectroscopía Funcional del Infrarrojo Cercano (fNIRS), etc.

Uso de Resonancia Magnética Funcional para ver qué partes del encéfalo se activan cuando un participante ve caras y otros objetos (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11577229/)

La popularización de las técnicas de neuroimagen, además de la investigación realizada con pacientes de daño cerebral adquirido, hizo que se adoptara una posición localizacionista, obsesionada por encontrar las áreas del cerebro asociadas con funciones específicas.

Hoy en día, sabemos, por ejemplo, que identificar la estructura cerebral que se activa cuando una persona está planificando su futuro no es equivalente a comprender cómo el cerebro realiza los procesos de planificación. Ni tan siquiera es garantía de que esa zona no esté realizando otros procesos diferentes. De hecho, nada en el sistema nervioso funciona de forma aislada (perspectiva del campo agregado).

En realidad, podemos hacer convivir la visión modularista con la visión globalista. Tan cierto es que hay módulos especializados en el sistema nervioso como que existen patrones globales de interacción neuronal. No tienen por qué ser visiones antagónicas. El gran problema de la neurociencia cognitiva es que habitualmente se hace una comunicación reduccionista de los hallazgos, que hacen pensar al público que el cerebro es algo más simple y más comprendido de lo que realmente es.

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